La importancia que le ha dado el Grupo Polpaico al apoyo social y a sus y trabajadores, en particular, ha quedado plasmado en los múltiples programas habitacionales impulsados, que permitieron que un alto porcentaje de sus trabajadores accediera a ser propietario de una casa. Es así como entre la década de los setenta y ochenta se construyeron las villas Eugenia y Gildemeister, en Quilicura y una tercera, llamada Huertos Familiares, en Til Til. Estos tres proyectos, en conjunto, significan más de 1.500 casas y permitió facilitar a los empleados de la Planta Cerro Blanco, reubicarse en lugares con mejores servicios de infraestructura, salud, educación, con lo que se consiguió desalojar a la población en las inmediaciones de la planta.En materia educacional, a través de una fundación, se mantuvo una escuela industrial, una escuela técnica femenina y una escuela básica. Estas permitieron la formación de los hijos de los trabajadores y de la comunidad aledaña a la Planta Cerro Blanco.